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La importancia del Derecho Concursal ante la crisis empresarial

Escrito por: Giancarlo Santiago Rodriguez Lunes, 19 de Octubre del 2026

Es importante profundizar e incentivar al cambio de estrategias empresariales en búsqueda de poder hacerle frente a la insolvencia, posible liquidación y extinción de la persona jurídica. Existe un alto porcentaje de empresas en liquidación en el contexto peruano por lo que es importante determinar que la insolvencia no debe ser interpretada de manera automática como un certificado de defunción empresarial, sino más bien como un espacio de renegociación técnica entre los deudores y sus acreedores. Cuando una organización enfrenta severas tensiones financieras, el ordenamiento concursal ofrece mecanismos que permiten optar por la disolución y liquidación o por un esquema de reestructuración patrimonial que preserve el valor operativo del negocio. A través de las juntas de acreedores, las decisiones adoptadas reflejan el permanente balance entre la salida definitiva del mercado y el esfuerzo por rescatar la unidad productiva, una dinámica que requiere un diagnóstico riguroso sobre la viabilidad futura de cada organización. En el artículo a presentar se desarrollarán los posibles panoramas y estrategias que podrían cautelar la subsistencia de una actividad empresarial.

De acuerdo con los datos de diferentes boletines y artículos  elaborados por reconocidos estudios jurídicos, recientemente se han  registrado dieciséis convocatorias a juntas de acreedores en el país, mostrando un mapa repartido en diversas alternativas: Cinco de las juntas correspondieron formalmente a procesos de liquidación, representando aproximadamente una tercera parte del total, mientras que una proporción idéntica de cinco juntas estuvo destinada a la instalación del órgano acreedor. Al mismo tiempo, cuatro convocatorias equivalentes a una cuarta parte del conjunto se enfocaron en la evaluación o ejecución de planes de reestructuración patrimonial, quedando una octava parte con su agenda pendiente por definir. Esta heterogeneidad en los procedimientos se refleja también en la diversidad de los sectores económicos que han ingresado a concurso, los cuales abarcan desde la construcción e inmobiliario con firmas como Corporación Lavado y Mancoraland, hasta áreas de tecnología e innovación con Desarrollos Tecnológicos Integrales y Fintech Capital Group, pasando por actividades de hidrocarburos, minería extractiva y servicios corporativos.

Un elemento central dentro del funcionamiento del sistema concursal es la flexibilidad para modificar el destino del deudor según la evolución de sus condiciones económicas. Como ejemplo ilustrativo tenemos el caso muestra  de la empresa agraria Chiquitoy, cuya junta evaluó girar desde una posición inicial de disolución y liquidación hacia un esquema de reestructuración patrimonial ajustando su plan de negocios para mantener vivas sus operaciones. En el sentido opuesto, la junta de San Simón Equipos, empresa dedicada al alquiler de material industrial, contempló reorientar su rumbo desde un intento de reestructuración hacia la disolución y liquidación, previendo la designación de un liquidador y la firma del convenio respectivo ante la imposibilidad de sostener el plan inicial. Adicionalmente, diversas empresas como Solventes Pacífico, Radio Miraflores e Inka Agro Paracas Farms continúan avanzando en fases de liquidación mediante la revisión de informes de gestión y la suscripción de sus convenios correspondientes.

Frente a estas alternativas, la viabilidad de salvar una compañía reside en demostrar que el valor económico del negocio en marcha supera significativamente al monto que se obtendría mediante el remate individual de sus activos. El especialista en derecho concursal Richard Almerco Soto destaca que una reestructuración auténtica nace de la voluntad firme de los accionistas y de una visión estratégica de largo plazo. Para que una propuesta sea creíble ante los acreedores, la administración y sus asesores deben identificar y corregir previamente las ineficiencias operativas, organizacionales y patrimoniales que causaron la crisis. Entonces es importante ejecutar una reorganización interna que haga posible conseguir nuevas condiciones de refinanciación que permita repotenciar la capacidad de generar flujos de caja y satisfacer obligaciones en aras de mejorar la imagen interna y externa de la sociedad.

Desde el plano económico y financiero, la insolvencia rara vez se produce de manera repentina, siendo habitualmente la consecuencia de desequilibrios no corregidos en la liquidez y la rentabilidad. La docente de la Universidad de Piura Brenda Silupú Garcés, en un artículo redactado por ella, explica que cuando los faltantes de caja de corto plazo se cubren de forma recurrente con mayor endeudamiento, se genera un panorama negativo de  deuda e iliquidez que termina asfixiando la capacidad de pago. Asimismo, el crecimiento apresurado de una empresa podría provocar una pérdida de control sobre los costos de producción, los inventarios y los gastos administrativos, recortando los márgenes hasta generar pérdidas acumuladas que comprometen el patrimonio. Por esta razón, es importante analizar estrategias basadas no en la rapidez de crecimiento, sino en la firmeza y confianza progresiva del progreso empresarial. Ante ello, resulta indispensable realizar un monitoreo constante del flujo de efectivo y reevaluar decisiones operativas como las ventas a crédito cuando la recuperación de las cuentas por cobrar no se concreta en los plazos previstos. Esto con búsqueda de equilibrar las operaciones

Se presenta a continuación, posibles panoramas y sus posibles efectos negativos y positivos en la búsqueda de un progresivo afianzamiento. En primer lugar, se tiene a la renegociación de pasivos con entidades financieras que podría ofrecer un alivio a la caja; sin embargo, conlleva también costos secundarios que deben ser equilibrados y sopesados. Por ejemplo, reestructurar deudas bancarias permite reducir las cuotas mensuales pero puede deteriorar la calificación crediticia de la empresa, mientras que extender los plazos de pago a proveedores puede traducirse en sobrecostos en el precio de los insumos. Frente a estas limitaciones, podría resultar recomendable explorar alternativas preventivas como la venta de activos improductivos, la restricción de proyectos de inversión no esenciales o la incorporación de socios estratégicos capaces de inyectar capital fresco y elevar la solvencia patrimonial.

En conclusión, el mapa de la crisis empresarial en el Perú pone de manifiesto que el destino de una organización depende en última instancia de la oportunidad con la que la alta dirección tome control de sus cifras y adopte decisiones correctivas. La decisión entre liquidar o reestructurar no es una mera formalidad legal, sino un juicio técnico donde la anticipación de los accionistas y la viabilidad del modelo operativo marcan la frontera entre el cierre definitivo o la sostenibilidad en el mercado. Por ello, un control estricto sobre el flujo de caja y la firme disposición para ajustar la estructura de costos antes de incurrir en un incumplimiento masivo constituyen la herramienta más efectiva para salvar una empresa y garantizar su continuidad económica a mediano y largo plazo.

Referencias bibliográficas

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